Ya han pasado nada más y nada menos que 10 años desde aquel 2012, cuando entró en vigor el Reglamento Europeo sobre bienestar animal en gallinas ponedoras. Aquella normativa obligó a los productores europeos de huevos a tomar decisiones estratégicas de cara al futuro que se avecinaba. En resumidas cuentas, el productor debía quitar las jaulas antiguas y optar por:

Jaulas enriquecidas.

Gallinas en suelo.

Gallinas camperas.

Gallinas ecológicas.

Dentro de estas disyuntivas, y en los primeros años, el sector productor español, en su inmensa mayoría optó por la primera opción y reconvirtió sus naves incorporando las nuevas jaulas enriquecidas.

Pronto las cadenas de distribución se lanzaron a abanderar la producción de huevos sin jaulas como herramienta comercial y poco a poco y a lo largo de estos 10 años, las granjas han ido incorporando el resto de sistemas de producción.

Recientemente las noticias que llegan de la Unión europea sobre la posible fecha de caducidad de las jaulas enriquecidas parecen que provocaran nuevos cambios en el sector avícola de puesta y por otro lado, no debemos olvidar que el consumidor demanda, cada vez más, un tipo de producción ganadera sin jaulas.

A nivel profesional he tenido la suerte de trabajar desde hace más de 20 años con los 4 sistemas de producción siendo de los pioneros en el asesoramiento de explotaciones de huevos camperos y ecológicos en este país.

Fue allá por el año 2001 cuando Esteban Acha, un granjero vasco con una visión comercial adelantada a sus tiempos, decidió poner una granja de gallinas camperas en Lazkao (Gipuzkoa). Yo acaba de terminar la carrera de veterinaria y me pareció un atractivo reto y una oportunidad única de aprender que no podía dejar escapar, y que al final, el tiempo me ha dado la razón.

Recuerdo aquella primera granja de 3.000 gallinas cuyo parque era el precioso manzanal del convento de los frailes benedictinos de Lazkao.

Por aquel entonces, yo no era consciente de la gran importancia que aquel parque tenía en el desarrollo de los comportamientos naturales de las gallinas pero con los años me he ido dando cuenta que los parques han sido los grandes olvidados en muchas granjas debido al enorme desconocimiento por parte de los veterinarios y productores de lo que realmente aportan a las aves.

Al principio, tengo que reconocer, que debido a la teoría recibida en la facultad en mis años universitarios, todo lo que fuera sacar a las gallinas al exterior me aterrorizaba.

Sólo me venían a la cabeza, las parasitosis, las enfermedades, los depredadores, el agua de los charcos, etc…, mientras que si pensaba en las gallinas dentro de la nave creía tener todos estos factores controlados.

Esto que me ocurrió a mí, sé que le ha pasado a muchos colegas y me consta que algunos todavía no han superado esos miedos.

Hoy con más de 20 años de experiencia e infinidad de lotes, os quiero transmitir que no tengáis ningún miedo a sacar las gallinas a los parques, porque sin duda alguna, con el tiempo os daréis cuenta que son más que beneficiosos para los animales.

Los parques

Normalmente cuando se diseña una nave de gallinas camperas o ecológicas, se presta mucha atención al tipo de comedero, de bebedero, de nidal, el aislamiento, la iluminación, etc…, pero se dedica poco tiempo o nada al diseño del parque.

Es más, en algunos casos, simplemente se contempla que existan 4 m2 por gallina de parque y da igual como esté. Pues bien, para mi hoy en día, diseñar un parque atractivo para que las gallinas salgan al exterior, es tan importante o más que el resto de la instalación.

¿Y por qué? Principalmente porque pasan una parte importante de su vida en ellos y porque además les aporta una serie de beneficios que a continuación, os explicaré.

Lo primero de todo y primordial es que con el simple hecho de que las gallinas salgan a los parques todos los días, estamos cumpliendo con una de las 5 libertades, quizás la más importante para el consumidor, define el principio de de bienestar animal, que no es más que cubrir la necesidad de ser capaz de mostrar el comportamiento natural de la especie.

Y el comportamiento natural de las gallinas se resume básicamente en escarbar, picotear, buscar insectos, darse baños de arena, disfrutar de la luz solar, aselarse, interactuar con el entorno, etc…

Por lo tanto es de vital importancia que incentivemos a las gallinas para que salgan al exterior lo antes posible y eso se consigue principalmente abriendo las trampillas en edades tempranas y teniendo un parque atractivo para ellas.

¿Y qué es un parque atractivo para las gallinas camperas y ecológicas?

Un parque atractivo es aquel que principalmente ofrece a las gallinas tres aspectos básicos:
1- Capacidad de desarrollar el comportamiento etológico de la especie.

2- Protección.

3- Aporte de fibra e invertebrados

Inicialmente, cuando un avicultor monta una nueva instalación, dispone de la zona de parque que tiene en el terreno, por lo que tiene que empezar la producción con lo que hay, aunque en la mayoría de los casos esos parques no aporten
a las gallinas todo lo que ellas necesitan.

Con los años, será trabajo del granjero, el adecuar lo máximo posible esa zona exterior para conseguir que salga el mayor número de gallinas.

Podríamos diferenciar entre cuatro tipos de parques:

1- Parque de pradera.

Es un parque que incentiva poco la salida de las aves y las que salen se concentran alrededor del gallinero. Muchos de los parques en los inicios de las granjas podrían ser de este tipo. Estos parques necesitan un plan de mejora completo.

2- Parque arbustivo.

Es un parque con seto perimetral más o menos continuo, que aporta a las gallinas mayor seguridad y una guía de desplazamiento. Estos parques disponen de vegetación arbustiva a la salida de la nave, pero necesitarían un plan de mejora enfocado a la plantación
de árboles.

3- Parque forestal.

Es un parque que se instala en zona forestal o boscosa ya existente. En este caso se recomienda plantar hilera de arbustos con el fin de enlazar la nave con la zona arbolada.

4- Parque diversificado.

Es un parque con seto perimetral, con hileras de arbustos frente a las trampillas de salida y con una zona de arbolado a unos 20-30 metros de la nave. Este sería el tipo de parque ideal.

Conseguir tener una explotación con un parque diversificado ofrecerá a las gallinas la posibilidad de desarrollar su comportamiento de manera natural, sintiéndose seguras a lo largo de toda el área exterior.

Aquellos parques que no dispongan en el origen de un sistema vegetativo y arbóreo ideal, tendrán que ser mejorados a lo largo de los años mediante la plantación por parte del avicultor de árboles y arbustos que aporten al mismo las condiciones óptimas para las aves.

En la actualidad, muchas explotaciones compatibilizan la producción de huevos camperos y ecológicos con un aprovechamiento forestal, principalmente de manzano, almendro, kiwi, etc…

Otro de los factores fundamentales es el aporte de fibra que los parques ofrecen a las gallinas a través de su vegetación. La festuca, el raygrass, la alfalfa, el trébol blanco etc… podrían ser buenos aliados a la hora de sembrar en el exterior. Sin duda, esta suplementación externa de fibra nos va a ayudar a reducir los posibles problemas de picaje.

A su vez, los parques son también fuente de invertebrados y por ende de proteína. Si observamos con detenimiento a las gallinas veremos cómo continuamente están escarbando en la tierra buscando, lombrices, caracolas, insectos, etc…

Finalmente, existe otro factor, que suele pasar desapercibido, que son los beneficios que ofrece la luz solar, bien a través de la mejora de la síntesis de vitamina D relacionada con el metabolismo del calcio, así como en la mejora del
plumaje y el color de las crestas y barbillas de las aves.

También la luz solar actúa directamente sobre el sistema endocrino ayudando a regular los ciclos circadianos.

Inicialmente

Y como colofón, no podemos olvidar, que teniendo unos parques atractivos, con suficiente vegetación, estamos contribuyendo a la integración y mejora paisajística, a la mejora en la conservación del suelo, por el aporte de materia orgánica y capacidad de retención de agua y estamos generando un inestimable beneficio medioambiental por la captura de CO2.

En la actualidad, existen diversos sellos o certificaciones en bienestar animal, que resultan imprescindibles para poder acceder a los mercados y a mí personalmente, me resulta curioso que algunas de estas certificaciones, no valoricen como se merece el acceso a las gallinas a los parques exteriores.

Sólo la marca de bienestar ANDA (Asociación Nacional de Defensa de los Animales) verifica y valoriza esa salida diaria de las gallinas a los parques y a su vez defiende un tipo de avicultura familiar con todo los valores que este término conlleva.

David Lizaso Díez de Ulzurrun
Veterinario

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